Redacción 06/11/2003 - 23:00"La humanidad de hoy se cree civilizada, pero no siempre lo es. Cuando se observan las cifras que se mueven en torno al armamentismo, y se las compara con lo que se vuelca en renglones más necesarios y útiles, cabe extraer la conclusión de que este mundo moderno camina hacia un futuro poco alentador".
Con este párrafo, el diario montevideano El País inicia su artículo de análisis sobre "El auge de las armas", tal su título.
El matutino uruguayo, aporta como datos la información surgida del Instituto Internacional de Investigaciones de la Paz, con sede en Estocolmo. Da cuenta que el gasto militar a escala global alcanzó el año pasado los 794.000 millones de dólares, suma que equivale a un 2,5 por ciento del producto bruto interno del conjunto de países del planeta.
"Para tener una idea comparativa del valor de esa cifra -publicó El País- corresponde recordar que la ayuda de todas las naciones desarrolladas al mundo pobre, no supera el 0,2 por ciento de ese PBI, de manera que el gasto en armas es diez veces más voluminoso que el desembolso en ayuda humanitaria".
Uruguay tiene problemas con las armas de fuego. Así lo ha revelado en al menos dos entrevistas con DESARME, la activa diputada Daisy Tourné.
El índice de suicidios con armas de fuego en ese país ha crecido, fundamentalmente entre niños y jóvenes y hay una creciente corriente de "coleccionistas", sospechosa condición de mucha gente que acumula armas de fuego.
El País, sin embargo, le ofreció en su edición del 7 de noviembre de 2003 una contextualización mundial del problema, llamando la atención de los uruguayos.
"Del gasto militar del mundo-informó- el 43 por ciento corresponde a Estados Unidos, que en 2002 vertió en estos rubros un 7 por ciento más que en 2001, resultado del incremento del 10 por ciento para el presupuesto de defensa que el gobierno norteamericano actual solicitó y obtuvo del Congreso. Ya se sabe que Estados Unidos tiene desde hace décadas un potencial bélico sensiblemente mayor al de cualquier otra potencia del globo, pero los cálculos vuelven a ser ilustrativos —e impresionantes— al respecto: el gasto norteamericano en armas duplica lo que gastan (sumados) los cuatro países que le siguen, que son Japón, Gran Bretaña, Francia y China".
Y agregó, dando su opinión al respecto: Lo preocupante no son solamente esas relaciones: es sobre todo el hecho de que el gasto militar sigue creciendo anualmente desde 1998 y representa en la actualidad un 14 por ciento más que en ese otro año. Y lo que obliga hoy a una profunda reflexión es que el gasto en armas había descendido durante la década 1989-1998, como clara consecuencia del fin de la guerra fría y de que iba desapareciendo aquella necesidad de competir en materia militar que caracterizó a la tensión bipolar, una pulseada que fue típica de la rivalidad este-oeste durante las décadas del 50, 60, 70 y 80. Sin embargo, a partir de 1998 el negocio de las armas ha vuelto a vivir un auge que sigue acentuándose, porque según indica aquel informe desde Estocolmo, "el futuro es todavía menos alentador".
El matutino montevideano señaló que el gasto europeo en armas ha disminuido un 3 por ciento entre los años 2000 y 2002, a pesar de que Gran Bretaña y Francia han efectuado algún leve incremento, pero el contraste regional se establece con Rusia, donde el gasto militar ha aumentado un 12 por ciento "para reformar el ejército y mantener la capacidad tecnológica de la industria bélica". Mayor ha sido el incremento chino, que es de un 18 por ciento en los dos últimos años "con el objetivo de modernizar las tropas", al margen de todo lo cual —sugiere el informe— nadie puede asegurar "que hoy se viva en un mundo más seguro: el aumento del gasto militar genera en cambio un mundo más inestable". Contra la suposición de que debe enfrentarse el terrorismo con la fuerza de las armas, el informe expresa que "el diálogo y la cooperación en un mundo multipolar, sería la mejor arma ante cualquier amenaza".
Fuente: El País, Uruguay
Con este párrafo, el diario montevideano El País inicia su artículo de análisis sobre "El auge de las armas", tal su título.
El matutino uruguayo, aporta como datos la información surgida del Instituto Internacional de Investigaciones de la Paz, con sede en Estocolmo. Da cuenta que el gasto militar a escala global alcanzó el año pasado los 794.000 millones de dólares, suma que equivale a un 2,5 por ciento del producto bruto interno del conjunto de países del planeta.
"Para tener una idea comparativa del valor de esa cifra -publicó El País- corresponde recordar que la ayuda de todas las naciones desarrolladas al mundo pobre, no supera el 0,2 por ciento de ese PBI, de manera que el gasto en armas es diez veces más voluminoso que el desembolso en ayuda humanitaria".
Uruguay tiene problemas con las armas de fuego. Así lo ha revelado en al menos dos entrevistas con DESARME, la activa diputada Daisy Tourné.
El índice de suicidios con armas de fuego en ese país ha crecido, fundamentalmente entre niños y jóvenes y hay una creciente corriente de "coleccionistas", sospechosa condición de mucha gente que acumula armas de fuego.
El País, sin embargo, le ofreció en su edición del 7 de noviembre de 2003 una contextualización mundial del problema, llamando la atención de los uruguayos.
"Del gasto militar del mundo-informó- el 43 por ciento corresponde a Estados Unidos, que en 2002 vertió en estos rubros un 7 por ciento más que en 2001, resultado del incremento del 10 por ciento para el presupuesto de defensa que el gobierno norteamericano actual solicitó y obtuvo del Congreso. Ya se sabe que Estados Unidos tiene desde hace décadas un potencial bélico sensiblemente mayor al de cualquier otra potencia del globo, pero los cálculos vuelven a ser ilustrativos —e impresionantes— al respecto: el gasto norteamericano en armas duplica lo que gastan (sumados) los cuatro países que le siguen, que son Japón, Gran Bretaña, Francia y China".
Y agregó, dando su opinión al respecto: Lo preocupante no son solamente esas relaciones: es sobre todo el hecho de que el gasto militar sigue creciendo anualmente desde 1998 y representa en la actualidad un 14 por ciento más que en ese otro año. Y lo que obliga hoy a una profunda reflexión es que el gasto en armas había descendido durante la década 1989-1998, como clara consecuencia del fin de la guerra fría y de que iba desapareciendo aquella necesidad de competir en materia militar que caracterizó a la tensión bipolar, una pulseada que fue típica de la rivalidad este-oeste durante las décadas del 50, 60, 70 y 80. Sin embargo, a partir de 1998 el negocio de las armas ha vuelto a vivir un auge que sigue acentuándose, porque según indica aquel informe desde Estocolmo, "el futuro es todavía menos alentador".
El matutino montevideano señaló que el gasto europeo en armas ha disminuido un 3 por ciento entre los años 2000 y 2002, a pesar de que Gran Bretaña y Francia han efectuado algún leve incremento, pero el contraste regional se establece con Rusia, donde el gasto militar ha aumentado un 12 por ciento "para reformar el ejército y mantener la capacidad tecnológica de la industria bélica". Mayor ha sido el incremento chino, que es de un 18 por ciento en los dos últimos años "con el objetivo de modernizar las tropas", al margen de todo lo cual —sugiere el informe— nadie puede asegurar "que hoy se viva en un mundo más seguro: el aumento del gasto militar genera en cambio un mundo más inestable". Contra la suposición de que debe enfrentarse el terrorismo con la fuerza de las armas, el informe expresa que "el diálogo y la cooperación en un mundo multipolar, sería la mejor arma ante cualquier amenaza".
Fuente: El País, Uruguay


